The Last Night of the Earth Poems
my wrists are rivers
my fingers are words
Aún no sé de donde vino,
Sé que en el interior de Henry Charles Bukowski (aunque también respondía al alemán), había mucho de verdad. Trataba de ver la realidad cara a cara, no se atrevía del todo, era tímido desde niño, ncesitaba ayuda y la encontró en el alcohol. Sobretodo en la cerveza.
La cerveza es barata, se comparte. Supongo que esa es la razón por la que la tomaba solo...compartía algo, escribía muchas veces. Compartir con alguien.
Aún no sé de dónde vino,
The Bluebird,
N me lo entregó en las noches, en los días-noches, en la luz dentro de lo oscuro. Me lo dió como hablando de amor.
No es fácil ver amor en Bukowski. Entre el whisky que derrama sobre The Bluebird y los puchos que le inhala, entre ideas de un bajo mundo, whores, no se piensa nunca en amor. No desde muchas perspectivas. Cuesta.
Pero N lo vió. Lo vió, y lo compartió conmigo, y en él estaba ella. Me dijo que tenía un bluebird en el pecho que tenía como un secreto y que si lo soltaba, hacía el amor conmigo, lo dejaba libre, dormía con ella, dormía conmigo.
Dormimos muchas veces juntos. Yo hablaba de mi redbird, de mi petirrojo, sin entender del todo que un petirrojo se muestra orgulloso, danza, vuela en circulitos. El bluebird de N no. Era para mí. Y era totalmente suyo. Tan suyo que era más ella que mucho de lo q decía otras veces.
Me duele verlo recién. Ahora que bluebird forma parte de mí tambien, ahora que redbird crece en performance, en amplitud de escencia, de amor...de ser real. Redbird ama a Bluebird. Bluebird cuando es libre libera a Redbird , tal vez libera Amor
Bluebird nace en Charles, pero yo conocí a Carlos. A Carlitos, mi primer amante.
N es el hogar primero del bluebird de nuestro relato.
Hoy es libre, digo eso, no sé, la verdad, qué tanto...
Pero en algo bluebird es libre, y está en mí también.
domingo, 20 de diciembre de 2009
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