Micaela juega en su cuarto con su gata blanca
la acaricia, le besa el pelo, se llena las manitas de pelusa
-Aún no sé que nombre ponerte
Eres pequeña y frágil, pero felina como un león
te miro jugar con la lana verde de la abuela Jacinta,
eres feliz, pero me miras, como preguntándome si está todo bien
vienes y luego te vas
pero siempre vuelves, lista para hacerme compañía
El padre y la madre de Micaela la dejaron de chica
A veces vienen, muy de vez en cuando
el padre más a menudo q la madre
le dan regalos, cosas que nunca le importaron
Micaela se queja, se queja mucho, no entiende por qué no están con ella
No le importan las muñecas, ni los ponys, ni siquiera los carritos de carrera
Le importa mamá, le importa papá
Ellos nunca vienen juntos,
si se encuentran en el cuarto de Micaela, hay gritos y peleas
Mica trata de escapar, pero no puede, no puede perder la oportunidad de verlos
aunque sea esta vez, aunque esta vez sea la última
Mica juega con su gata anónima, es la única q está con ella
sobretodo ahora, q su mejor amiga, Natalia, se fue para siempre
no importa a dónde, ya no está
Micaela no puede llorar
No sabe cómo, ya no tiene más lágrimas
La gatita anónima no habla, de vez en cuando maulla, pero nunca ronronea
una vez lo hizo, pero no más
Es blanca como una bolita de nieve, con unos ojos verde fijos, que parecen excrutar su alma
Es la mejor compañía que una niña de 8 años podría desear
La gatita sin nombre, con mil y un nombres
La gatita silenciosa, pero eterna
Es ahorita más que suficiente
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